Dulce lucero lejano,
En la inmensidad de lo imaginado
Lo pensado y lo amado...
En lo eterno que tiene la brisa
Cuando se escurre en árboles de verano
En mi cintura que te espera
Solitaria, desahuciada y desnuda
Que ha de llorar en su figura
La vida insulsa que hubo en tus brazos,
Noches iluminadas rotas...
Lagrimas que me ahogaron sin piedad.
¿Dónde se esconde tu recuerdo?
Mira amor, aun en las noches te sueño
Y al darte mis manos temblorosas, desapareces,
Como espejismo en el desierto...
¿En que parte de mi habitan tus besos?
En amaneceres bañan mi pelo,
Con su sabia de encanto,
Allí y aquí, donde estés de prisa
Despiertan mis instintos como fuego
Y me abandonas en el desconsuelo,
De poder tenerme siempre que lo deseo
Siendo prisionera eterna de éste sueño.

Fernanda te superas a ti misma leerte es un auténtico placer.
ResponderEliminarDerrochas pasión , sentimiento, prisa.
Llenas los versos de fuego
Conjugas melancolía, nostalgia y pasión.
Fuego resplandece de tus versos
Hermoso , profundo tu poema .
Un beso
Es que mi querido Andres, Superarse es el punto para ser mejor...
ResponderEliminarY en mi caso, escribir y superarme, es la meta...
Gracias a vos por leerme siempre...
Sabes que es un placer para mi contar con tus comentarios...
besos.
Qué hermosa balada, es un poema con cuerpo de canción
ResponderEliminarFran, ¿Sabes? si... tiene ese tono de "cancionsita melosa" verdad? ajajaj
ResponderEliminarMuchas gracias por pasar...
Beso.
Ay Dios!
ResponderEliminarCómo envidio al destinatario (real o imaginario) de este verso.
CarlosE........ Quien divide lo real de lo irreal?
ResponderEliminarÚltimamente se mezclan...
Besos!